El PGA Championship 2026 se emite en Sky Sports la semana que viene y una plétora de estrellas —del PGA Tour, el DP World Tour y el convulso LIV Golf— competirán por la gloria en el segundo major de la temporada

El PGA Championship 2026 está a punto de arrancar. No solo es el segundo major de la temporada, sino también el escenario donde las tres grandes fuerzas del golf mundial —el PGA Tour, el DP World Tour y el sacudido LIV Golf— se verán las caras en una cita de primer orden. Sky Sports ofrecerá la cobertura íntegra del torneo, y los aficionados de todo el mundo tendrán los ojos puestos en él. En un contexto de fractura continua en el circuito profesional, la propia lista de participantes es una declaración cargada de tensión política y deportiva.
Organizado por la PGA of America desde su fundación en 1916, el PGA Championship es uno de los cuatro majors con más historia en el golf. A diferencia del Masters, que solo admite invitados, sus requisitos de acceso son relativamente abiertos: en teoría, cualquier profesional con membresía en la PGA of America puede optar a una plaza, lo que dota al torneo de una diversidad mayor.
La lista de campeones es un catálogo de leyendas: Tiger Woods y Jack Nicklaus ganaron cuatro veces cada uno, mientras que una generación más reciente —Collin Morikawa, Justin Thomas— también dejó su nombre grabado en el trofeo Wanamaker.
La sede del torneo en 2026 ya está confirmada. El diseño del recorrido será la base de todos los análisis estratégicos previos al evento. Históricamente, el PGA Championship apuesta por campos largos que exigen precisión con los hierros, lo que favorece a unos jugadores y complica la vida a otros, y eso convierte la elección del campo en uno de los factores clave del pronóstico.
Si hay un tema capaz de eclipsar a la propia competición en este PGA Championship, es la situación de los jugadores de LIV Golf. En 2022, la liga financiada por el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudí irrumpió en el circuito ofreciendo contratos astronómicos para fichar a grandes figuras del PGA Tour, desencadenando la mayor ruptura organizativa en la historia del golf.
Phil Mickelson, Dustin Johnson, Bryson DeChambeau y Brooks Koepka —entre otros excampeones de majors— se pasaron a LIV, aunque el PGA Tour les suspendió de inmediato. Sin embargo, los organizadores de los grandes —la PGA of America, el Augusta National y el R&A— mantuvieron el Ranking Mundial de Golf (OWGR) como criterio de acceso, sin alinearse con las sanciones del Tour.
Eso significa que cualquier jugador de LIV con un OWGR suficientemente alto puede competir en los majors. La decisión preserva la integridad deportiva de estas citas, pero convierte cada major en un escenario de lucha política. Los críticos denuncian que admitir a jugadores de LIV equivale a blanquear el dinero saudí; los defensores sostienen que la grandeza de los majors reside en reunir a los mejores del mundo, al margen de las disputas entre circuitos.
Los favoritos para ganar el PGA Championship 2026 proceden de los tres circuitos, lo que refleja la pluralidad del golf actual. En el lado del PGA Tour, Scottie Scheffler lleva una temporada dominando el número uno mundial con un swing fiable y una solidez mental excepcional; es el gran favorito en cada major. Rory McIlroy, que recuperó la confianza con su triunfo en un major en 2025, llega con ambición renovada y se perfila como el principal rival del estadounidense.
El DP World Tour —el antiguo European Tour— suma varios europeos con opciones reales. Los jóvenes escandinavos, en particular, han dado sobradas muestras de rendir a alto nivel en campos técnicos.
Del lado de LIV, Brooks Koepka es el nombre que más atención concita. El bicampeón del PGA Championship en 2018 y 2019 ha bajado el perfil desde su salto a LIV, pero cuando está en su mejor nivel sigue siendo un rival de máximo nivel. Bryson DeChambeau, con su potencia de golpe fuera de lo común, también tiene argumentos en campos que premian la distancia.
En los mercados de apuestas, Scheffler suele cotizarse entre +500 y +800 según la casa; McIlroy oscila entre +800 y +1200; Koepka y DeChambeau aparecen a partir de +1500, aunque siguen siendo referencias habituales. Conviene recordar que la alta incertidumbre de los majors hace que los outsiders reaparezcan con frecuencia: jugadores cotizados por encima de +4000 tienen una probabilidad real de alzarse con el título.
Desde una perspectiva más amplia, la lista del PGA Championship 2026 es un retrato fiel del ecosistema actual del golf profesional. El «acuerdo marco» anunciado en 2023 entre el PGA Tour y el PIF sigue sin materializarse en un acuerdo definitivo; las negociaciones llevan meses bloqueadas y el calendario de integración se ha retrasado sucesivamente.
En este clima de incertidumbre, los jugadores de LIV mantienen su visibilidad internacional a través de los majors, mientras que la propia liga continúa expandiéndose como parte de la estrategia de turismo y entretenimiento de Arabia Saudí. No obstante, la ausencia de puntos OWGR sigue siendo una amenaza latente para los jugadores de LIV: si el tiempo pasa sin acumular ranking, algunos podrían ver en riesgo su clasificación para futuros majors.
Para el PGA Tour, el dominio continuado de Scheffler y la irrupción de jóvenes como Sam Burns o Tom Kim refuerzan el relato de la legitimidad competitiva del circuito. Pero si un jugador de LIV se proclama campeón en este PGA Championship, el debate sobre quién representa el más alto nivel del golf volverá a encenderse con fuerza.
Sky Sports emitirá el PGA Championship en su totalidad la semana que viene, que es la principal ventana para quienes no puedan estar en el recorrido. Desde el primer golpe hasta la batalla final del domingo, los comentaristas de la cadena seguirán en tiempo real a los principales aspirantes y aportarán análisis de contexto.
Antes de sentarse a ver el torneo, conviene tener en mente estos puntos:
Cada major no decide solo a quién pertenece un trofeo: moldea en silencio el futuro del golf profesional. Si los jugadores del PGA Tour siguen acaparando las victorias en los majors, su posición negociadora frente a LIV se fortalece y el margen de maniobra saudí en un eventual acuerdo de fusión se reduce. Al contrario, si un jugador de LIV se impone, demostrará ante la PGA of America y Augusta que en un golf dividido la línea entre los mejores sigue siendo difusa.
Para quien apuesta en los mercados, el nivel de incertidumbre de este PGA Championship supera al de cualquier major reciente. La presencia de jugadores de tres circuitos, sumada a las condiciones del campo, las variables climáticas y los altibajos de forma de cada participante, dispersa las probabilidades de cualquier candidato individual. En este contexto, la estrategia de buscar valor en los outsiders —apostar en pequeñas cantidades a jugadores cotizados entre +2000 y +5000 que llegan en buen momento— tiene respaldo histórico.
El PGA Championship 2026 es a la vez una exhibición de excelencia técnica y una pugna silenciosa por el alma de este deporte. Ante las cámaras de Sky Sports, cada putt que cae en el hoyo podría escribir una nueva línea en la historia del golf moderno.
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